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Análisis del calendario de los Dallas Mavericks 2016-17


La NBA hizo público ayer por la noche el calendario para la próxima temporada regular, y como cada año aquí os traemos un análisis detallado del mismo, intentando prever dónde pueden estar los puntos fuertes o débiles del mismo. 

Vayamos por puntos:
  • La pretemporada se reduce a solo cinco partidos. 3 de octubre contra Hornets, 8 de octubre en casa de los Bucks, 11 de octubre recibiendo a los Thunder, 14 de octubre visitando a los Suns, y 19 de octubre contra los Rockets en el AAC. 
  • Tocará empezar y acabar con muchos partidos fuera de casa. De los 13 primeros encuentros de la temporada, 9 serán fuera de casa (cinco de ellos equipos de Playoffs), y de los 9 últimos, 7 serán lejos del AAC. También hay otra racha de 6/7 partidos fuera de casa en diciembre. 
  • El primer partido de la temporada será en Indiana contra los Pacers, para disputar después dos encuentros seguidos contra los Houston Rockets y visitar Utah. Tres de los cuatro primeros choques, fuera de casa. 
  • Los Dallas Mavericks disputarán 15 back-to-backs esta temporada, bajando de los 17 de la temporada pasada. Repetirán con una única tanda de 4 partidos en 5 noches. Esta racha llegará justo después de Navidad y no será precisamente fácil: en New Orleans, recibiendo a Houston y visitando en b2b a Lakers y Warriors.
  • Los back-to-backs se reparten de la siguiente manera atendiendo al mes en el que se juega el segundo partido de los mismos: 2 en noviembre, 5 en diciembre, 3 en enero, 2 en febrero, 1 en marzo, 2 en abril. Solo 4 de ellos serán después del parón del All Star.  
  • Chandler Parsons regresará a Dallas con los Memphis Grizzlies el 18 de noviembre.
  • Los Mavs visitarán a los campeones de la NBA el 25 de noviembre y recibirán en Dallas a los Cavs el 30 de enero. 
  • El año pasado un mes de enero con 18 partidos destrozó físicamente a los Mavs. Este año no habrá ningún mes con tantos encuentros... pero sí que habrá uno con 17, diciembre, y otro con 16, marzo. Más vale que entre medias, en enero (14) y febrero (11) se recuperen energías. 
  • La racha de partidos en casa más larga y la de partidos fuera de casa tendrá la misma duración: 5 encuentros. Habrá una de cada. También habrá tres rachas de 4 seguidos en casa, y otras tres rachas de 4 seguidos fuera de casa. Equilibrado en ese sentido. 
  • Bobby Karalla en Mavs.com identifica el siguiente tramo como posiblemente el más complicado de la temporada: a finales de noviembre, Dallas jugará en Boston, luego un back-to-back con Memphis y Orlando, visitarán San Antonio, recibirán a los Clippers, visitarán a los Cavaliers y volverán a casa para recibir a Pelicans y Spurs. 
  • Una zona favorable del calendario puede encontrarse entre el 30 de enero y el 11 de marzo, cuando 13 de los 18 partidos que se juegan serán en casa. Los Mavs desperdiciaron una racha similar en la pasada temporada. 
  • De los últimos 35 partidos de la temporada, 19 son en casa, algo ligeramente favorable. 
  • La buena noticia es que solo se jugarán 3 partidos contra los Warriors. La mala, que solo uno de ellos será en casa. Otros rivales del Oeste contra los que solo hay 3 partidos: Minnesota, Oklahoma City, Sacramento. 
  • No habrá partidos de los Mavs en las fechas importantes: ni Thanksgiving ni Navidad, ni Nochevieja, ni Año nuevo ni el día de Martin Luther King.
  • Mi impresión es que esta temporada hay menos partidos a buena hora para el público europeo. Estos son los partidos que se disputarán antes del horario de madrugada: 
  1. 15 de enero vs Minnesota a las 22:00.
  2. 22 de enero vs Lakers a las 21:30
  3. 19 de marzo at Brooklyn a las 17:00
  4. 2 de abril at Milwaukee a las 21:30
  • Y estos otros son los partidos que se disputan a horario decente, entre las 00:00 y la 1:00:
  1. 26 de octubre at Indiana a la 1:00
  2. 6 de noviembre vs Milwaukee a las 00:00
  3. 19 de noviembre at Orlando a la 1:00
  4. 27 de noviembre vs New Orleans a la 1:00
  5. 1 de diciembre at Charlotte a la 1:00
  6. 18 de diciembre vs Sacramento a la 1:00
  7. 29 de enero at San Antonio a la 1:00
  8. 15 de marzo at Washington a las 12:00
  9. 17 de marzo at Philadelphia a las 12:00
  10. 9 de abril at Phoenix a las 12:00
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La ingeniería salarial de los Dallas Mavericks 2016-17



Hemos llegado a la parte tranquila del verano, con todos los movimientos importantes hechos (en principio), y toca analizar en más profundidad los movimientos que hemos visto y, especialmente, los nuevos contratos que se han firmado y cómo pueden influir en el presente y el futuro de la franquicia. 

Gracias a la información sobre salarios ofrecida por BasketBall Insiders, presentamos lo que me gusta llamar la "ingeniería salarial" de los Dallas Mavericks 2016-17. 


La subida de sueldo de Dirk Nowitzki

Dirk Nowitzki se merece todo el dinero que pueda sacarle a Mark Cuban, y por eso nos alegramos al ver que su contrato finalmente le pagará $25 millones esta temporada y la misma cantidad (o no, ahora lo vemos) en la próxima. En sus dos últimos contratos, especialmente el último, el alemán dejó sobre la mesa dinero para intentar ayudar a construir un equipo potente. Después de fracasar con ese objetivo, y teniendo en cuenta que apenas influía ya de cara a este verano, está bien ver a Cuban y los Mavs devolver a Dirk buena parte de lo "debido". 

Algunas notas sobre el nuevo e interesante contrato de Nowitzki.

  1. Se utiliza el cap hold de 12,5 millones que habían mantenido los Mavs, con lo cual podrían haberle dado hasta el máximo de más de $30 millones al que podía llegar. 
  2. ¿Por qué no darle el máximo? Probablemente lo que lo haya impedido sea el impuesto de lujo. Básicamente los Mavs le han dado todo lo que tenían disponible hasta quedarse a unos pocos millones de esa línea, dejando espacio para los incentivos de Deron Williams (luego lo analizamos), algunos cortes y un posible traspaso. Entrar en el impuesto de lujo habría restringido las posibilidades y la flexibilidad de la franquicia. 
  3. De los $25 millones del segundo año de Dirk, solo cinco son garantizados. Esto lleva a pensar que Nowitzki y Cuban se guardan la opción de plantearse el próximo verano la continuidad o la retirada del alemán, y que si se da el peor de los casos y Dirk se retira, la franquicia pueda cortarlo solo con un impacto de $5 millones. Porque sí, los contratos de los retirados cuentan contra el límite salarial. 
  4. En ese caso, ¿por qué no hacer el segundo año una player option o una team option y acabar con el problema? Porque esas opciones deben ejercerse antes de la apertura del mercado. De la manera en la que lo han hecho, pueden darse más tiempo para ver cómo se desarrollan los acontecimientos. 
  5. Con $25 millones de Dirk en los libros de cuentas, los Mavericks parece que en principio no tendrían dinero suficiente para ofrecer un máximo el próximo verano de 2017. Pero puede haber ases en la manga. Como, por ejemplo, cortar a Nowitzki, quedándose solo con $5 millones contra el cap (solo $1,6 si se utiliza la stretch), firmar o tratar de firmar a los otros agentes libres con el dinero liberado (se pasaría de los $16 millones -aprox- libres proyectados a día de hoy a casi 40) y después renovar a Dirk bien con espacio salarial, con la room exception (que sumada a los 5 millones que ya le deberían harían un total de casi $8 millones de salario) o el mínimo (igualmente, sumado a lo debido haría más de seis millones de salario). 
  6. Posible problema: si los Mavs cortan a Dirk Nowitzki, una franquicia con $25 millones libres podría reclamarlo en las 48 horas posteriores a su corte. Pero en estos casos un aviso de negativa a jugar del jugador y un buen trabajo del GM suele solucionarlo. 


Harrison Barnes no será el Mav mejor pagado de la historia

La renegociación de Dirk Nowitzki con los Dallas Mavericks también tiene como consecuencia que esta temporada, y después de varios años, volverá a ser el jugador mejor pagado de la franquicia (y jugador mejor pagado en una temporada en la historia de la misma). Los Mavs reestablecen en cierta medida la jerarquía salarial, con Dirk, Harrison Barnes, Wesley Matthews, Andrew Bogut y Deron Williams, en ese orden, como cinco jugadores mejor pagados. 

Aunque fuese algo psicológico, parece que todo vuelve a la normalidad después de que Matthews fuese el jugador mejor pagado el año pasado, y de que Harrison Barnes apuntase a serlo en este. El contrato de Barnes es el siguiente: 

Harrison Barnes $22,116,750 $23,112,004 $24,107,258 $25,102,512 (Player Option)

Viendo la evolución que se espera del límite salarial también para el próximo año, seguro que a alguno le consuela saber que Harrison Barnes no va a batir el récord como jugador mejor pagado en un año de la historia de los Dallas Mavericks, y que si lo hace será en su próximo contrato, y probablemente, en ese caso, sea merecidamente. 


Andrew Bogut, un poco más barato

Al ser traspasado de los Golden State Warriors a los Dallas Mavericks, los incentivos en el contrato de Andrew Bogut fueron reclasificados de "probables" a "improbables". Eso tiene como consecuencia que su impacto en el límite salarial y su sueldo de la próxima temporada pase de ser $12.6 millones a $11.027 millones. 

Dwight Powell, un pelín más caro... ¿pero con "descuento"?

El nuevo contrato de Dwight Powell con los Dallas Mavericks, según ESPN de cuatro temporadas (player option el último año) por $37 millones, es técnicamente un pelín más que eso. Su salario es el siguiente: 

Dwight Powell $8,375,000 $9,003,125 $9,631,250 $10,259,375

La suma hace que sea un contrato de 37.268.750 por las próximas cuatro temporadas. 

Sin embargo, si nos fiamos de la información de la que dispone Tim MacMahon, podría haber ganado aún más si hubiese firmado lo que le ofrecían los Brooklyn Nets. Según el periodista de ESPN, los Brooklyn Nets tenían preparada para él un contrato de $48 millones por cuatro temporadas, pero el joven interior prefirió renovar con los Mavericks a un precio menor mientras ganaba la player option en el último año de contrato.


La colaboración de Deron Williams

Deron Williams quería quedarse en Dallas, y creo que ha quedado demostrado. Los Dallas Mavericks querían que Deron se quedara... pero intentando antes mejorar en su puesto tratando de convencer a Mike Conley. 

Cuando especulábamos con las cantidades en las que podíamos esperar que estuviera el nuevo contrato de Williams siempre salía el nombre de Jeremy Lin como comparativa. Deron es mejor jugador, pero Lin es más joven y más sano. Esto es lo que ha firmado Lin con los Brooklyn Nets: 

Jeremy Lin $11,483,254 $12,000,000 $12,516,746

Williams esperó pacientemente a que los Mavs terminaran sin Conley y entonces aceptó una renovación de un año por $10 millones. También es cierto algo que recordamos siempre: hasta 2020 Deron va a recibir algo más de cinco millones por temporada de los Nets, con lo cual es más sencillo hacer un descuento. Pero podía haber aspirado a más dinero y más años en otra parte, y sin embargo él quiso quedarse y colaborar con los Mavs. 

Y su voluntad de colaborar se hace también evidente al ver que en un principio había acordado un contrato por $10 millones, pero no tuvo problema en convertirlo en un contrato de nueve millones con otro millón por incentivos (probablemente bastante factibles para que lo consiga). De entrada, contra el límite salarial solo contarán esos nueve millones, y pasarán a ser diez una vez cumpla esos objetivos. En este caso lo que permitió su flexibilidad fue que con ese millón se firmasen los contratos de Jonathan Gibson, Nico Brussino y Dorian Finney-Smith por tres temporadas, cuando el máximo hubieran sido dos si no fuese con espacio salarial. 

PD. Una vez vistos los casos de los incentivos de Bogut y Williams habrá quien se pregunte por qué no se hace más esto en la NBA. La cantidad del contrato que depende de incentivos no puede ser muy elevada, y hace falta cierta colaboración entre franquicia y jugador para acordarlo, cosa que se suele dar en pocos casos. Además los jugadores prefieren simplificar las cosas en la medida de lo posible. 


A.J. Hammons, proyecto de 3 años

A.J. Hammons no ha dominado precisamente en la Summer League de Las Vegas, pero los Dallas Mavericks lo ven como un proyecto interesante, y por eso lo han firmado por tres temporadas completamente garantizadas, al final de las cuales será agente libre restringido. 

A.J. Hammons     $650,000 $905,249 $1,050,262

Para compensar que salga al mercado un año más tarde que si hubiese firmado por dos años, los Mavs le pagarán alrededor de $100,000 más que lo que le correspondía en su primer año. El segundo y tercer año son por el mínimo. 

Apuesta por "el hermano de"

Seth Curry ha sido carne de D-League y de contratos de 10 días durante sus primeros años, pero después de tener una buena actuación en un mes de abril en el que los Sacramento Kings sacaron el tanque, los Dallas Mavericks fijaron su objetivo en el como nuevo proyecto barato, y esos proyectos que antes valían el mínimo ahora cuestan la room exception. 

Seth Curry $2,898,000 $3,028,410

Los dos años son completamente garantizados. 


Quincy Acy regresa a casa

Quincy Acy no va a ser nunca uno de los 10 jugadores con más calidad de tu plantilla (si quieres aspirar a ser competitivo al menos), pero seguro que será el primero a la hora de dejarlo todo en la pista, y eso lo ha convertido en favorito de los aficionados allí donde ha jugado. 

Ahora Acy vuelve a Dallas, y digo vuelve porque el nuevo jugador de los Mavs creció en la zona. Nació en Tyler, Texas, fue al instituto en Mesquite, Texas, y estudió y jugó para la Universidad Baylor, en Waco, Texas. Según sus propias palabras, los Dallas Mavericks son "el equipo que amaba cuando crecí", y le han dado este contrato: 

Quincy Acy $1,050,961 $1,178,992

El segundo año de contrato es no garantizado hasta el último día de la moratoria de julio de 2017. Acy también llega procedente de los Sacramento Kings, donde hizo muy buenas migas con Seth Curry. 



Gibson parte con ventaja en la batalla del training camp

Contando con que Acy y Hammons tendrán sus puestos en la plantilla asegurados al 99%, eso hace un total de 13 jugadores bajo contrato, o lo que es lo mismo, hay dos plazas más que ocupar. 

Que empiece la batalla del traning camp 2016

Siguiendo el modelo empleado el año pasado, los Dallas Mavericks plantearán una lucha entre varios jugadores durante la pretemporada para ver quién se queda con esas plazas. Con ese objetivo se firmará hasta el máximo de 20 jugadores que se pueden llevar al training camp, y ya conocemos que algunos nombres serán Jonathan Gibson, Nicolás Brussino, Dorian Finney-Smith y Kyle Collinsworth. 

Aquí también se parte con una jerarquía. 
  1. El primero en dicha jerarquía, y partiendo con ventaja, es el guard Jonathan Gibson, destacado anotador en la liga china la temporada pasada y en la Summer League de Las Vegas, y que firmó un contrato por tres temporadas por el mínimo con la primera de esas temporadas  ($543,471) completamente garantizada. 
  2. Que ese primer año sea completamente garantizado le da ventaja con respecto a Brussino y Finey-Smith, que solo tienen garantizados $100.000 del primero de sus tres años de contrato por el mínimo por su presencia en el training camp. 
  3. Con el espacio salarial ya agotado se firmó a Collinsworth con un contrato de dos años por el mínimo, probablemente con una parte garantizada en el primer año similar a la de Brussino y Finney-Smith. 
Con estos nombres son 17 las plazas ocupadas, con lo cual faltan tres más, probablemente de perfil aún más bajo, que firmen algo similar a lo de Collinsworth. 

Pero después hay que ganarse el sitio, y si no que se lo digan a Samuel Dalembert o Maurice Ndour, que fueron cortados tras el último training camp a pesar de tener una mayor parte de su salario garantizado que Salah Mejri, quien al final se quedó. 



J.J. Barea y Devin Harris, dos contratos favorables

No son nuevos acuerdos firmados este verano, pero las nuevas condiciones de la liga con el salto salarial han tenido consecuencias como que los contratos de J.J. Barea y Devin Harris pasen de ser razonables a posiblemente algo favorables para el equipo. 

Devin Harris $4,227,996 $4,402,546  (solo 1,339,662 garantizados)
Jose Juan Barea $4,096,950 $3,903,900 $3,710,850

Lo que más puede descuadrar sigue siendo la longitud del contrato de Barea, que terminará cuando tenga casi 35 años, pero se trata de un contrato decreciente. En el caso de Devin, quedan dos años de contrato pero el segundo de ellos es parcialmente garantizado. 

Como comparación, estos son los contratos que han firmado algunos bases que podríamos considerar de su categoría en este mercado: 

Ramon Sessions $6,000,000 $6,270,000 (Team Option)
D.J. Augustin $7,250,000 $7,250,000 $7,250,000 $7,250,000
Leandro Barbosa $4,000,000 $4,000,000
Ish Smith $6,000,000 $6,000,000 $6,000,000
Garrett Temple $8,000,000 $8,000,000 $8,000,000
Greivis Vasquez $4,347,826

También es cierto que hay otros jugadores, como Raymond Felton, a los que se les ha cerrado el mercado y han terminado firmando por el mínimo, pero en esta nueva NBA los contratos de Harris y Barea seguramente dejen de ser una vía de queja para los Mavs fans. 
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La mini-Bahía de Dallas




El terremoto que sacudió a la NBA el pasado 4 de julio con la decisión de Durant de unirse a los Warriors tuvo replicas en muchas ciudades. Aunque, sin duda, tras Oakland y Oklahoma City, Dallas fue la más afectada.

La obligación de reconstruir una plantilla campeona para poder hacer hueco al MVP de 2014 fue tan necesaria como dolorosa, y así dos grandes pilares del ya histórico equipo del 73-9 vaciaron sus taquillas del Oracle Arena y abrieron otra en el AAC de Dallas.

Andrew Bogut y Harrison Barnes llegan a unos Mavericks que parecían poner el cartel de “cerrado por reconstrucción” ante la imposibilidad de firmar a ninguno de sus grandes objetivos. Ahora se abre una nueva vía para un equipo que año tras año se reinventa y dónde Rick Carlisle siempre encuentra el modo de hacer competitivo todo lo que le rodea.

Ambos son campeones, piezas importantes y titulares del mejor equipo que se ha visto en años, y ambos llegan con la motivación suficiente de querer demostrar todo lo que no les han dejado demostrar en un equipo donde se vive a la sombra de los Curry, Thompson y Green. Cada uno en su rol debe ser pieza fundamental para alcanzar los siempre ambiciosos objetivos de los Mavs. Tendrán un puesto asegurado en el cinco inicial y una presencia mucho mayor que en su anterior equipo, pero realmente, ¿qué puede aportar cada uno de ellos al sistema de Carlisle?

Barnes llega a Dallas con la función de mejorar la versión que nos ha dejado Parsons durante dos temporadas. Dos temporadas marcadas por las lesiones en momentos clave que nos impidieron ver su rendimiento real, ya que cuando se ha mantenido sano por un largo período, ha demostrado sobradamente su buen hacer y las muchas virtudes que atesora. El reto no parece fácil, pero tampoco se antoja difícil para un Barnes que con 24 años aún tiene mucho margen de progresión. En Dallas asumen que de una vez por todas va a explotar, y con un rol mayor como tendrá ahora, eso no parece una quimera. 

Ante todo destaca su físico, es un alero potente y rápido, con una fortaleza de piernas extraordinaria y una buena salud, tan solo se ha perdido 21 partidos de 328. En un equipo plagado de veteranía y de jugadores marcados por recientes problemas físicos, Barnes se une a Justin Anderson, Dwight Powell, Seth Curry o A.J. Hammons como piezas jóvenes y atléticas para sentar la base del futuro.

El ataque es su gran incógnita, pues en un equipo rodeado de francotiradores donde pasas a ser la 4ª o 5ª opción de los ajustes ofensivos de tu entrenador, es difícil sacar una conclusión clara. Cuando ha gozado de más protagonismo ha demostrado poder ser un anotador eficaz y versátil, con un buen lanzamiento exterior (Finales 2016 aparte) y con penetraciones acabando con buenos mates. 11,7 puntos la temporada pasada y un 38,3% en triples, lo cual no parece nada del otro mundo, pero siempre hay que tener en cuenta el equipo que tenía alrededor. Durante sus 4 campañas en Golden State ha ido mejorando su anotación progresivamente, y siempre se ha mantenido entre un 35% y un 40% de acierto en el triple, y entre un 40% y un 48% en tiros de dos.

No es un creador de juego como podría serlo Parsons, de hecho tan solo promedia 1,5 asistencias en su carrera, aunque es seguro con el balón en sus manos (solo una perdida por partido en 4 años). 

En defensa destaca por su altura y rapidez lateral, con su 2,07 es capaz de defender a aleros y ala pívots, aunque también puede parar a escoltas de menor tamaño. No es demasiado corpulento para frenar al poste a defensores mayores, pero lo compensa con una gran defensa de perímetro y de 1 vs 1. Sus estadísticas no evidencian que sea un gran taponador o ladrón (0,2 y 0,7 de media) pero puede ser un verdadero perro de presa y formar junto a Wes Matthews y Bogut uno de los mejores tríos defensivos de la liga.

En definitiva, estamos ante un jugador del que realmente no podemos saber qué nos puede ofrecer del todo, porque va a pasar de ser una 4ª o 5ª espada, a posiblemente el que más lanzamientos tenga ahora en Dallas, donde esperan que pueda llegar a unos 20 ppp. La confianza en él es total, bien lo demuestran los 94 millones por 4 años que ha firmado, por tanto su rendimiento debe ser inmediato. Lo que parece claro es que existe una mejor sintonía desde el principio que con Parsons, y que está deseando poder demostrar a todo el mundo que es merecedor de ese contrato máximo.

Sobre Andrew Bogut prácticamente ya hemos visto todo. Le hemos visto ser número 1 del Draft, le hemos visto caer lesionado de gravedad en varias ocasiones y le hemos visto ser clave en un equipo campeón de la NBA. Y es que la importancia del australiano en los esquemas de Kerr era fundamental, era el protector del aro y todo un líder dentro del vestuario, por eso se entiende que al verse obligados a dejarle ir, le hayan dejado elegir su destino.

Desde que llegó a los Warriors en 2012, sus números han bajado considerablemente respecto a sus grandes temporadas en Milwaukee. También es cierto que en la Bahía no ha pasado de los 26 minutos por partido, y aún así le ha valido para promediar 6,3 puntos; 8,3 rebotes y 1,7 tapones, y tan solo hace dos temporadas que fue elegido en el 2º mejor quinteto defensivo de la NBA.

La misión de hacer olvidar a Pachulia, quizá sea más complicada que la de Barnes de sustituir a Parsons, porque el georgiano es el tipo de jugador que encandila rápidamente a la afición del AAC por su energía y entrega, y que además acompañó con un gran rendimiento ofensivo durante los primeros meses de la temporada. Bogut también cumple en ese papel de trabajo sucio y de arengar a las masas, pero al contrario que Zaza, él lo hace desde la defensa, y quizá ahí resida el porqué Dallas también gana en este cambio.

Todos coincidimos que Dirk se siente mucho más a gusto con un pívot defensivo a su lado, que le exima de responsabilidades atrás, para poder estar fresco en la parcela ofensiva. Esa fórmula resultó exitosa con Dampier y Diop en 2006, llegando a las Finales; y con Tyson Chandler y Mahinmi en 2011, consiguiendo el anillo. 

Por tanto para esta temporada parece que quieren repetir la formula de dos pívots puramente defensivos, con Bogut y Mejri. Si la flamante nueva incorporación de los Mavs se mantiene sana durante la temporada, puede ser el mejor relevo del siempre añorado Chandler. Va a aportar liderazgo, veteranía y una intimidación en la zona que apareció a cuentagotas durante la temporada pasada y que al final acabo costando muy caro por ejemplo en la serie ante los Thunder, donde Pachulia quedó demasiado expuesto ante las penetraciones de Westbrook o los rebotes ofensivos de Ibaka y Adams. Ahora con Andrew se garantiza un protector del aro de alto nivel para mejorar una posición que parece ir en decadencia en la liga, pero que a la hora de la verdad sigue siendo fundamental para cualquier equipo.

Veremos si finalmente ambos están a la altura de sus predecesores, sobretodo la lupa estará bajo Barnes, que tiene una mayor responsabilidad de liderar a un equipo que ya no tiene tan mal aspecto como los primeros días de julio. Si la Bahía ha roto récords, ¿por qué no podrá hacerlo la mini Bahía?
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Los Mavericks, entre la espada y la pared (otra vez)



Anoche tuve un sueño muy extraño. Se abría el mercado de la NBA, y parecía que los Dallas Mavericks entraban con buenas opciones. Sin embargo todo se torcía, perdían a sus principales objetivos, todo el mundo firmaba a jugadores y ellos no hacían nada. Ni llamar a Dwight Howard. Ni pujar por Al Horford. Nadie sabía cuáles eran sus objetivos. Muy desconcertante. 

Vaya por delante que hoy no toca el análisis crítico y lleno de palos por un nuevo fracaso más en la estrategia veraniega. De eso tocó un poco hace ya unos días sobre los veranos pasados, y sobre este va a haber tiempo de sobra en las próximas semanas para repartir culpas y pedir responsabilidades. 

No, esta es la entrada que por una parte llama a la calma y pide que pensemos que no han pasado dos días completos de mercado y que en algo estarán trabajando Cuban, Nelson y compañía (porque nada NADA no pueden estar haciendo, ¿no?). Pero por otra parte deja bien clara una cosa: los Dallas Mavericks vuelven a estar, una vez más, entre la espada y la pared. Y esta vez sin jugadores encerrados en su casa de por medio. 

¿Hassan Whiteside y Mike Conley, los dos principales objetivos? Fuera. ¿Chandler Parsons, nuestra próxima estrella hasta que dejó de serlo? Fuera. ¿Jeremy Lin, alternativa en el puesto de base? Fuera. ¿Opciones en el puesto de alero como Nicolas Batum, Evan Turner, Solomon Hill, Evan Fournier, Joe Johnson...) Fuera. ¿Dwight Howard? Fuera. 

¿Qué es lo que queda? Sin contar, obviamente, a LeBron James o Kevin Durant. 

Por una parte tenemos a Al Horford, cortejado por varias franquicias pero no por Dallas. Está Dwyane Wade, que está utilizando a varios equipos, entre ellos Dallas, para intentar sacar el máximo de Miami. ¡Está Rajon Rondo! Aunque parece que irá a Chicago, pobres ellos. Está Arron Afflalo, que tiene casi 31 años pero como si fueran casi 34. Está Luol Deng, que tiene 31 años pero como si fueran 36. Está Pau Gasol, que queriendo ir a un contender miraría a la plantilla de los Mavs y se echaría unas buenas risas. Sigue libre Brandon Jennings, para montar el All-Aquiles-Team junto a Matthews. Está Harrison Barnes, un jugador al que consideran inferior a Parsons y que seguramente cueste un máximo. Como otro que saldrá caro para lo que es, como Festus Ezeli. Está Ryan Anderson, el Nowitzki de mercadillo. Están Biyombo y Mahinmi, pero si nos fiamos de lo que nos han dicho, los Mavs no se fían de ellos...Parece que Deron Williams, Zaza Pachulia y Raymond Felton están esperando. Eso o es que nadie los quiere, que también puede ser.

La otra vía, la que suena un poco más interesante, es la de los traspasos. El "parece que no están haciendo nada" de las últimas horas podría ser lo que ocurre mientras se hace trabajo de traspaso. Interesante si no fuese porque Dallas solo tiene para ofrecer a Justin Anderson (solo por algo tirando a importante), un S&T con Dwight Powell (a lo Mahinmi por Darren Collison) y espacio salarial (lo cual tienen muchas franquicias este verano). 

Quizás en el fondo todo es una estrategia para poder entrar en reconstrucción enmascarándolo de ineptitud. Sugerir y luego convencer a Dirk Nowitzki (sigue siendo agente libre, no hay noticia alguna sobre sus negociaciones de renovación, no lo olvidemos) de que se salga de su contrato porque es lo mejor para la flexibilidad, para ahora el alemán tener que plantearse si sigue en un equipo de remiendos, si se marcha a un contender o si se retira (porque es como para planteárselo). Ahora mismo estamos a un "mira Mark, esto es demasiado, me voy dos años a los Warriors a ver si gano algún anillo más" de sacar los tanques. Y sigo pensando que Dirk es demasiado leal para hacer eso a no ser que le obligue la franquicia. Y creo que la franquicia y especialmente Mark Cuban no le va a hacer eso. Pero, por si acaso, habrá que ir preparándose para cualquier escenario. 


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Objetivo: acabar con cinco años de supervivencia... y fracaso



Esta noche a las 6:00 de la madrugada, las 00:00 en New York, comenzará una nueva historia para los Dallas Mavericks. Si todo va bien, será una historia de optimismo e ilusión por un nuevo proyecto o la continuación y mejora del proyecto actual. Si la cosa va regular, como en los últimos años, será una historia de frustración por no haber podido dar un paso adelante y de resignación por conformarse un año más con la lucha por entrar en Playoffs y nada más. Si sale mal... mejor no pensar si sale mal. Aquí tenemos todos los rumores recogidos en una sola noticia. 

Más que nada, a partir de esta noche los Mavericks quieren dar por finalizados cinco años de sufrimiento, un sufrimiento relativo, con cuatro presencias en Playoffs que ya firmarían muchos otros equipos, pero sufrimiento al fin y al cabo para una franquicia que siempre quiere aspirar a lo máximo.

El hecho de que haya equipos que creen que pueden tener posibilidades de hacerse con Dirk Nowitzki es una señal más del fracaso global de los Dallas Mavericks en los últimos cinco años, y el argumento final es que no han ganado una serie de Playoffs desde las Finales de 2011 contra los Heat. No se puede negar que el esfuerzo ha estado ahí, y que los Mavs han sabido sobrevivir con equipos más o menos competitivos a palos tan duros como el de DeAndre Jordan de hace justo un año. Pero si queremos encontrar la raíz del problema probablemente nos tengamos que trasladar a 2011, cuando tras el lockout la NBA cambió las reglas y los Mavs las interpretaron mal y no supieron adaptarse después. 

Anteriormente, siempre supieron contrarrestar sus defectos tirando de dos armas: su habilidad para encontrar traspasos y jugadores veteranos, y la chequera de Mark Cuban. En lo primero siguen trabajando bien, pero con una diferencia: las franquicias son más inteligentes ahora que antes. Hay menos contratos estúpidos, aunque sigue habiéndolos, y hay menos traspasos en los que llevarse a alguien de calidad a cambio de pagar de más. Y aunque Mark Cuban siga entrando en esa categoría de dueño que sabes que gastará lo que sea si su equipo gana, ese grupo se ha ampliado con el nuevo boom económico de la liga que también ha restado valor a los contratos expiring, una de las herramientas favoritas de los antiguos Mavs. 

Boom económico que el propio Cuban no vio venir. Las nuevas normas del convenio de 2011 hacían que la liga fuese más restrictiva en cuanto a gasto, por lo que los Mavericks se prepararon para un duro invierno. Sin embargo, aquello no llegó a ser invierno, se quedó más bien en un par de años de fresca primavera en la que las franquicias siguieron gastando sin problema, y después comenzó a verse llegar el verano con los rumores y después confirmación de la importante suma de dinero que iba a ingresar la NBA en su siguiente contrato televisivo. La lectura fue totalmente equivocada, en su momento compartimos los motivos y estuvimos de acuerdo en estas líneas, pero ahora, aunque sea a toro pasado, sería estúpido negar que ha terminado siendo una equivocación. 

Los Dallas Mavericks no estaban preparados para ese cambio. Se tomaban el Draft poco más que como un chiste y en toda la etapa de Cuban nunca habían tenido realmente que perseguir a un agente libre importante (quizás Erick Dampier fue su mayor pesca, un pez gordo gordo). Los Mavs de la década pasada, que extenderemos hasta 2011, se construyeron con el Draft de 1998 y a base de traspasos. 

Es obvio que los Mavericks han seguido un plan estos años. Llegaron a la conclusión de que lo único que importaba en esta época era reunir estrellas, con el modelo de LeBron en Miami. Fuera de eso, han visto a todos los jugadores como piezas temporales o intercambiables hasta la consecución de esa estrella que acompañase a Nowitzki, y que hasta ahora no ha llegado. 

Estos últimos años de fracaso podrían haberse borrado el verano pasado si DeAndre no hubiese cambiado de opinión, y seguramente nos sintiéramos de forma muy diferente con el equipo al que se apuntaba hace un año cuando había acuerdo con él y con Matthews. Y probablemente la teoría de los Mavs sea correcta: para ganar hacen falta estrellas, y estrellas maduras en concreto. Pero han fallado en la ejecución de sus planes, y su completo desaprovechamiento del Draft ha sido como llevar encima una mochila cargada de piedras. Al menos ahora empiezan a tomarse el Draft en serio y con Michael Finley a cargo, y exploran otras vías como la europea. Todo por sacar el máximo partido a sus recursos de cara al futuro. 

Pero... ¿los Dallas Mavericks de esta década en la que nos encontramos? Duele decirlo, pero una colección de firmas y agentes libres totalmente olvidables hasta el momento. Salvo alguna excepción (2014 quizás), un verano decepcionante tras otro. Una losa que se arrastra por no haber sabido adaptarse, y que veremos si empieza a corregirse esta noche, o si Dirk Nowitzki sigue cargando con ella hasta el final de sus días como jugador. 
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